No puedo tener oración
Otra religiosa, muy apurada, le dijo: "No sé qué me pasa. No puedo tener oración. Nada se me ocurre. Siento tan grande desconsuelo que me veo perdida. La hora se me hace interminable".
La hermana Amor de Dios le contestó: "Hermana, de esa fruta comemos ambas. No se apure. Mire lo que hago yo cuando me encuentro así. Tomo el rosario. Y, si me veo desalentada o combatida ya de nuestra fe, ya de la caridad u otra cosa, paso las cuentas toda la hora diciendo: "Jesús mío, os adoro. Jesús mío, misericordia. Tened compasión de esta hechura vuestra". Otras veces dirijo mis súplicas por Nuestra Santa Madre la Iglesia, por el santo padre, por los sacerdotes, por las personas consagradas, por nuestro rey, por los pecadores, por los que sufren, por los agonizantes, por los de Gibraltar y toda la nación. También digo: "Jesús mío, mi amor, me humillo ante Vos." Otras veces visito espiritualmente un sagrario abandonado. Así, hermana mía,a ese tenor, sin gusto ni consuelo, voy saliendo de deudas con Dios y con todo a lo que mis prójimos debo por la profesión religiosa."
Simi Cohen, gibraltareña, judía y monja.
Martín Bueno Lozano.


