¿Deseo todavía alguna cosa fuera de ti?
Cada vez que sientas algún asomo de turbación en el fondo del corazón, ten la seguridad de que su causa es alguna pasión mal mortificada, que es un fruto del amor propio que vive todavía. Y con ese pensamiento arrójate a los pies de Jesús crucificado y dile: "¡Qué, Salvador mío! ¿Deseo todavía alguna cosa fuera de Ti?¿No me basta ser amada por Ti? ¿No podré retenerte aquí? ¿Qué me importa lo que digan de mí? Que me amen o me desprecien, que esté sana o enferma, ocupada en un ejercicio u otro, con estas personas o las tras... Con tal de estar contigo y que Tú estés conmigo, estoy contenta."
San Claudio la Colombière


